Flor


Ella aprendió a amarlo en silencio.

No tuvo el valor para decirle: -¡Quédate!

Pensó que cualquier mundo,

-con excepción del suyo-

sería lo mejor para él .

Ella nunca olvidará la ternura en su mirada.

Su forma especial de cubrirla de agua,

cada noche,

cada mañana.

Los eternos momentos,

de sutil dedicación.

El supo cultivar el amor.

Ella solo sabe ser flor.

Segundos


 

Puedo mirarte cuantas veces quiera y de mil maneras. Eres mi sueño consciente. La lejanía no detiene las ansias de imaginarte. Siempre callado, pero con un millar de palabras encarceladas en tus labios para mí.

Así somos. Una lumbrera de soledades. Una colección de abrazos detenidos en el tiempo. Se cierran algunas puertas. Se abren otras posibilidades. Florecen las casualidades. El avanzar o retroceder no importa. Coincidimos en el instante. Ese fragmento de tiempo creado para nosotros. Momento único donde nos permitimos rozar los labios por milésimas de segundos.

TU


Salir de mí por unas horas. Contemplar todo lo que me rodea. En medio de la dinámica del mundo, extrañar la estática de mis pensamientos.  Volar  a través del túnel. Solitaria. Sin buscar la luz. Sin pensar en el final. Simplemente permanecer. Ser.

Despertar de la pesadilla. Un breve silencio.  La soledad me inspira un recuerdo. Un sentimiento de dos letras: Tú.

Pared


Lo que algún día fue una gran pared de cristal, hoy se desprende gota a gota. Todos se recostaban a ella. Su propia familia, sus amigos, el amor. Todos fueron marcando huellas profundas, que poco a poco se convirtieron en fisuras.

Un día de lluvia, la pared fue envestida por la fuerza de un rayo. En segundos se abrió en dos. Su mundo quedó dividido.

De ahí, comenzó a desplomarse.  Perdió su integridad. Experimentó el dolor. La pérdida. Sus lágrimas comenzaron a correr como gotas de rocío. Cada una  de ellas contaba una historia vivida en su mundo. Un mundo secreto que ella reserva con recelo.

Ella nunca pidió compasión. Ella exigía comprensión. Cada noche se preguntaba en sus adentros: ¿ Si no hay comprensión para qué queremos el amor?

Ella no desea larga vida. Ella añora momentos cálidos. Miradas reconfortantes.

Desde hace  mucho tiempo la primavera se marchó de su sonrisa. Vive en inviernos inmóviles. Cuando se quebranta, la visita el otoño. Se deshoja en bronces y cobrizos. Vuela como las hojas al final de un callejón, donde se concentra el viento.

Sus días de angustia vuelven a llegar. Se convierte en una nevada de agonía. Se deshiela con el sol. Se derrama en lágrimas de plata. Ha dejado de ser pared.

Mi único camino


Una tarde decidí mudarme a la tierra de nadie. Donde el frío y la nostalgia habitaban desde siempre. En el día me escurría entre grietas. Perdí el hábito de conversar con mi sombra. Callé por noches enteras.

Ahí descubrí, que  las creaciones del hombre son sólo inventos para justificar la soledad.

Olvidé el sentir, me dediqué a ser hoja y piedra a la vez.

Al ser piedra, se me acercó un enorme animal. Me observó detalladamente y con desprecio, me lanzó al mar. Conocí su infinidad, su humedad. Pude darme cuenta de que no estaba seca.

Al ser hoja, él apareció de nuevo. Me tomó con sus enormes garras rudimentarias y me lanzó al viento. Experimenté el vuelo, el levitar sin ser luna.  Sin ser ave.

Aprendí, que las cosas no se valoran por su peso. Que podemos volar y luego caer o viceversa.

Que nuestra tristeza puede ser el consuelo de otros.

Nunca me importará que seas aire, o mar, o tierra o fuego. Porque para mí,  siempre serás único en el mundo.

Decisiones


 

 

Fue mi libre albedrío

conocer el sabor de tus labios.

Fue mi decisión

marcharme sin decir adiós.

No te pido la luna

ni el sol

ni ser correspondida.

Sólo quiero pedirte

que estés.

Siempre.

Ofrecerte la eternidad.

Para otros esto no es más que  soñar.

Para mí es volar.

De tu mano.

En un mismo sueño.

En nuestro mundo absurdo.

Tu y yo sabemos que existe.

Lo guardamos celosamente

en las profundidades  del silencio.