Manos


Hablemos esta vez en silencio

sobre la forma en que se moldean los contornos.

Tus manos extraviadas en mi cuerpo

como mariposas que adornan mi piel.

Quiero que sepas

que nunca colocaría las manos en el fuego por tí.

Sin embargo te permitiría encender

mi pecho

mi espalda

el estrecho donde se pliega mi falda.

Tus labios sedientos

me definen en carne viva.

¿Cuándo dejaremos de dibujar bosquejos?

¿Cuándo comenzaremos a darnos forma?

Entre suspiros y palabras entrecortadas

te enseñé a ser mi alfarero.

Como  húmeda arcilla

siempre estaré en tus manos.

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