Duda


 

Siempre el olor a tierra mojada.

Siempre el gotear de la lluvia.

Se dedica a abonar el terreno.

A sembrar la duda.

Con su boca la fertiliza.

Con su lengua la alimenta.

Con sus palabras la llena de calor.

De su cuerpo brotan raíces.

Sus raíces la inmovilizan.

Se esparce entre sus aguas.

Crece fuerte.

Deja de ser duda

y se convierte en certeza.

Una certeza que lleva su nombre.

El nombre que callo.

El nombre del hombre que yo amo.

 

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