Corazón delator


Asómate en mis ojos y verás un corazón delator.

Cuatro puntos cardinales:

“… Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte!

Me pareció que aquel corazón iba a estallar”.

Edgar Allan Poe.

“Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma”.
Pablo Neruda.

“…Ella parece sospechar

 parece descubrir en mi

 que aquel amor

 es como un océano de fuego

 oh mi corazón se vuelve delator”.

  Gustavo Cerati.

“…porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro”.

Mario Benedetti.

Anuncios

Extranjero


Una noche lo vi llegar.  Vestía con sus miles de interrogantes. Sus ojos iluminados por la luna. Se acercó con su olor a madera y me dijo, quiero que seas mi país. Con un gesto asentí, sin mediar palabras. De inmediato, me desnudó con su mirada de azabache. Sus manos fueron delimitando milímetro a milímetro todas mis fronteras.

Todo país debe llevar un nombre, y fue entonces cuando me bautizó con su lengua. Su piel ardía como el fuego sobre la leña. Me recorrió entera. En cada gemido una ciudad y en cada ciudad un suspiro.

Entre caricias me dijo, quiero dejar de ser ser extranjero. Fue ahí cuando sentí la fuerza de su bandera.  Al amanecer me susurró al oído, mis brazos tus alas, mi patria tu tierra.

Acerca de la herida y el fin del mundo.


Cómo mentir y decir que me dueles,

si ya la herida no está.

No puedo afirmar con propiedad,

si la herida sanó o cambió de lugar,

o de forma,

o nunca estuvo.

Si  tan sólo pudiera visualizar la cicatriz,

pero no hay evidencias.

Dentro de este  mundo paralelo,

nada duele.

Veo mi colección de fósiles y me pregunto que intentan decir.

Quizá me equivoco  al juzgarlos,

porque nunca han intentado decir nada,

y  lo único que desean es permanecer,

y recordar nuestro origen.

Cómo sentarme a esperar el fin del mundo,

si  desconocemos nuestro génesis.

Si yo callo,

hasta los fósiles gritaran,

y si gritan cruzaré las piernas,

porque ya nada duele.

Dilema


De forma brusca decidí volverme mundo. Salir de la esfera de cristal. Socializar.

Bastó una sola  tarde para adaptarme. Nuevamente, copiar números telefónicos. Reír. Bailar. Disfrutar.

Mi intención no es recuperar el tiempo perdido. Tampoco rescatar antiguas amistades.

Deseo detenerme un instante. Quiero darle un poco de ventaja, a la vida que no tengo. Me gustaría, verla pasar frente a mí y así recordar su color. Sí… la vida me coquetea de nuevo. Esta vez, con una sonrisa que abarca todo su rostro.

La vida me invita. La dejo transcurrir. Quiero ver su espalda tatuada. Me trae buenos recuerdos. Dejarla pasar o seguirla a escondidas. Realmente, no lo sé.

Algunos fantasmas no dejamos de ser indecisos.