Anoche.


 

Anoche no me apeteció la hoja en blanco.

Ni el frío de tus labios.

No me lavé las manos con tinta

después de decapitar un corazón.

 

Anoche no sopló la brisa

ni el viento

no hubo luna cromada

ni lluvia de cristales rotos.

 

Anoche escuché los lamentos

de un par de grillos en mi ventana

a la espera de un sueño frustrado

que nunca surgió.

 

Somos lo que nunca fuimos

fuimos lo que nunca deseamos ser

seres incomprendidos

unidos por la soledad.

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