No me preguntes.


No me preguntes lo que ya supones.

No te diré lo que esperas escuchar…

Me enamoré de la brisa de la noche, de la sonrisa de la luna, del canto de los grillos.

Un árbol seco cruje sobre mi cabeza.

Los cuervos hacen alboroto.

Los observo y ellos a mí.

Soy el lobo que abandonó el sufrimiento

que se relame las heridas para no sentir dolor.

Existen vendavales que cesan al dejar de pensar en ellos.

Ya no me sorprende la velocidad de las horas.

La suave brisa adormece mi rostro.

El perfume de las belladonas provoca ese efecto midriático en mis pupilas

el que tanto te gusta…

Hay mucho ruido enmascarado por la hipoacusia de esta sociedad.

Se niegan a pensar en verde y azul.

No hay nada más que decir.

El resto es solo ruido de fondo.

No me preguntes por qué

ya sabes cual será mi respuesta.

 

Anuncios